La tragedia de las setas comunes

Los informativos han hablado estos días de una iniciativa que está teniendo lugar este otoño en Riós (Ourense). Los vecinos de este pueblo, hartos de los visitantes que cada año arrasaban con las setas de sus montes comunales, han establecido un coto por el cual prohíben la recolección a personas ajenas a la vecindad.

Los motivos son varios: por un lado, el número de visitantes es cada vez mayor y sus técnicas de recolección, más agresivas: según parece, es habitual que invadan tanto el monte comunal como las fincas privadas armados con rastrillos, causando serios destrozos. Por otro, muchos de estos visitantes realizan una mala recolección, echando a perder los hongos cuando los arrancan, en lugar de cortarlos. Por último, y no menos importante para los vecinos, el coto permite que las ganancias económicas de la comercialización de sus setas se quede en el lugar.

Este tipo de problemas están relacionados con la “tragedia de los bienes comunes”, una teoría formulada por Garrett Hardin en 1968 que sugiere que, cuando un recurso no pertenece a nadie, quienes tienen acceso a él tienden a sobreexplotarlo sin pensar en las consecuencias futuras. Hardin ponía el ejemplo de un pastizal que no pertenece a nadie y que es sobreexplotado por varios pastores, ya que cada uno de ellos intentará alimentar al mayor número posible de animales en él, lo que conduce al colapso final de ese campo.

Poniendo un ejemplo real, esto es lo que sucede con la industria pesquera; naciones de todo el mundo intentan paliar, mediante regulaciones y normativas a gran y pequeña escala, el daño de unos mares esquilmados durante décadas.

Con el tiempo, algunos economistas han matizado el enfoque pesimista de Hardin. Una de ellos fue Elinor Ostrom (fallecida el pasado junio), que obtuvo el Premio Nobel de Economía por sus trabajos sobre la gobernanza de los recursos compartidos. Según Ostrom, Hardin olvidaba el factor comunicativo: las personas que utilizan estos bienes se comunican entre sí para llegar a un entendimiento sobre su uso. Defendía que la gobernanza a nivel de comunidad puede ser muy efectiva, más aún, en ocasiones, que la intervención de un organismo superior; por ejemplo, una legislación restrictiva por parte de un Gobierno puede tirar por tierra un acuerdo local que satisfacía a todas las partes.

Los vecinos de Riós han tomado una de estas medidas, al regular la recogida de setas. Si es efectiva, la producción se recuperará y sus alrededores dejarán de sufrir destrozos cada año.

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