Colza transgénica en libertad

Colza

Fuente: IMTA

En EE.UU. se ha detectado por primera vez una planta transgénica (colza, Brassica napus) creciendo libremente fuera de sus terrenos de cultivo, algo que ya había ocurrido en otros países, como Canadá, Japón o Reino Unido.

La diferencia radica en que, mientras en estos países el crecimiento libre se ha detectado sólo en los campos inmediatos a los cultivos de los que proceden, en EEUU su presencia se extiende a lo largo de carreteras, así como cerca de gasolineras y ultramarinos, a grandes distancias de los campos de cultivo. Pero aún hay otra diferencia: las dos variedades estadounidense “fugadas” han dado origen a una nueva que no existía hasta este momento.

Tom Nickson, responsable de política medioambiental de Monsanto, en St. Louis (Missouri) apunta un posible motivo para la extensión de la “fuga”: la caída de semillas de los camiones debido a un transporte inadecuado. Cynthia Sagers, ecologista de la Universidad de Arkansas que está al frente del equipo de investigación responsable del hallazgo, está de acuerdo, y añade que la densidad y frecuencia de la colza transgénica libre podría ser mayor de lo estimado.

En realidad, se han “escapado” dos variedades distintas. Lo significativo es que parecen haberse hibridado y originado una tercera variedad que no existe ni siquiera en los laboratorios. La primera variedad había sido modificada para que fuera resistente al herbicida Roundup (glifosato), de Monsanto, y la segunda para presentar resistencia al herbicida Liberty (glufosinato de amonio), de Bayer Crop Science. Pues bien, el equipo de Sagers encontró ejemplares de ambas variedades, pero también algunos que presentaban resistencia a los dos herbicidas, prueba de que las dos variedades manipuladas en el laboratorio han dado origen a una tercera con un nuevo rasgo.

Los investigadores recogieron muestras a intervalos de 8 kilómetros a lo largo de varias carreteras de Dakota del Norte entre el 4 de junio y el 23 de julio de este año. El equipo encontró B. napus en aproximadamente la mitad de las 288 zonas de prueba. De éstas, un 80% mostraban un transgen de resistencia a uno de los herbicidas (el 41% eran resistentes al Roundup y el 40% al Liberty), mientras que dos de las plantas recogidas tenían ambos transgenes. La hibridación indica que las dos variedades iniciales se “fugaron” hace varias generaciones, y esto pone de manifiesto la ineficacia (por falta de fondos, según Sagers) de los actuales métodos de prevención y localización de escapes de cultivos transgénicos.

¿Posibles consecuencias? Una de las principales ventajas de los cultivos resistentes a los herbicidas es que en ellos se pueden emplear herbicidas no selectivos, lo cual disminuye el número de aplicaciones necesarias. Pero si los cultivos transgénicos se escapan al control e hibridan con malas hierbas de especies similares, entonces la ventaja desaparece, obligando a utilizar un mayor número de herbicidas diferentes.

Fuente: http://www.nature.com/news/2010/100806/full/news.2010.393.html

La noticia ya se está dando en algunos medios y webs españoles; Público cita la siguiente afirmación:

Sin embargo, Puigdomènech asegura que, si se confirma que el estudio científico es riguroso y los genes de las plantas transgénicas han saltado la valla de los cultivos, los genes “están destinados a desaparecer al cabo de un cierto tiempo, porque estas plantas silvestres resistentes a los herbicidas no tendrían ninguna ventaja sobre las demás, porque no reciben herbicidas”.